miércoles, 20 de octubre de 2010

Reflexión final

Los campesinos sin tierra, arrendatarios de la zona sur de la provincia de Santa Fe y sudeste de Córdoba quienes traían una experiencia de lucha acumulada en Junio de 1912, inician una huelga agraria que es conocida como “Grito de Alcorta”. Es la primera vez que de modo generalizado y concreto los chacareros de la pampa húmeda se manifiestan en contra de los altos arrendamientos, los desalojos y las formas de comercialización de la cosecha.

Las causas inmediatas del movimiento se pueden encontrar en el ahogo económico debido a las exigencias de los contratos y en la gravedad de la coyuntura de sequía que hace fracasar una cosecha entera, determinando que los agricultores arrendatarios no puedan pagar sus deudas en los almacenes de ramos generales (que a su vez, eran propiedad de los mismos dueños de la tierra).

El principal objetivo de aquella movilización agraria era la mejora de las condiciones de arrendamiento. Pero también entre las demandas se destaca la impugnación a los intermediarios: empresas que alquilaban un pedazo de campo y luego lo arrendaban a los agricultores.

En vistas a la causa concreta de la huelga, esta tuvo éxito en tanto y en cuanto se lograron mejores condiciones en los contratos de arrendamiento. Pero pensamos que a largo plazo es donde El grito de Alcorta adquiere su mayor relevancia y la garantía de su vigencia, pues esa huelga agraria es el hito fundacional de la Federación Agraria Argentina. Hasta ese momento (1912) los agricultores habían luchado organizándose de modo espontaneo ante cada necesidad o articulando su movilización a través de lo que tuvieran a mano: un almacén para reuniones, o instituciones civiles como las sociedades étnicas o al amparo de la Iglesia.

Desde El grito de Alcorta en adelante los agricultores tendrían una organización propia y genuina.

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